Asma Bronquial alérgica

El asma bronquial es una enfermedad crónica de los bronquios mas frecuente en la edad pediátrica, afectando en nuestro país al 12% de todos los niños, siendo muchos casos de origen alérgico. Se caracteriza por episodios recurrentes de tos seca, pitos en el pecho (sibilancias), sensación de falta de aire (disnea) y a veces opresión en el pecho.  Muchas veces el asma bronquial se manifiesta o empeora con las infecciones respiratorias, el ejercicio o con las emociones.

Es importante identificar si el asma bronquial es o no de causa alérgica. La historia clínica detallada (antecedentes familiares de alergia, evaluar otros síntomas alérgicos del niño como rinitis o conjuntivitis, identificar los meses del año con empeoramiento de los síntomas y su relación con la época de pólenes ambientales, la posible alergia a alimentos etc, ….), la realización de pruebas alérgicas cutáneas (prick-test) y sanguíneas (IgE, CAP, anticuerpos recombinantes IgE, etc…), nos permitirá evaluar si el asma es o no de causa alérgica. Si el asma bronquial es de causa alérgica podremos realizar medidas preventivas de evitación de los antígenos que le ocasionan los síntomas (recomendaciones para los ácaros, mascarillas en época de pólenes, evitar contacto con animales, …. etc) y valorar el tratamiento con inmunoterapia (las denominadas comúnmente vacunas de la alergia). En nuestro medio las causas más frecuentes del asma alérgico son los ácaros del polvo de la casa, los pólenes de gramíneas, arbustos y árboles (olivo, salsola, ..), el contacto con animales (gato, perro, caballo), hongos (alternaria, aspergillus, ..), siendo menos frecuentes otros alergenos, aunque cualquier antígeno puede ocasionar una crisis asmática de origen alérgico (alergias alimentarias, picadura de himenópteros, …..).

En los niños asmáticos es muy importante valorar el grado de inflamación de los bronquios mediante la realización de pruebas de función pulmonar (espirometría, peak-flow,..), y en las crisis asmáticas cuantificar la gravedad del niño midiendo en ese momento la saturación transcutánea de oxígeno mediante pulsioximetría.  Con una adecuada valoración de la gravedad del asma bronquial podremos ajustar en cada momento el tratamiento de la enfermedad al grado de inflamación bronquial del niño, iniciando precozmente el tratamiento más adecuado que nos permita el control rápido de los síntomas y evitar que la progresión a formas más graves de la enfermedad.